miércoles, 7 de enero de 2015

Psicoterapia para la depresión

Los antidepresivos tienen menos efectos significativos que la psicoterapia 

            Los antidepresivos son aquellos fármacos que nos recetan cuando estamos diagnosticados de depresión. Estos fármacos tienen como función principal aumentar los niveles de serotonina en el cerebro, que es el neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo. Pero también está relacionado con otros procesos: digestión, coagulación de sangre, crecimiento...

          Numerosos estudios, dirigidos por Paul Andrews, han confirmado que los antidepresivos tienen consecuencias negativas en aquellos procesos que están regulados por la serotonina: problemas de crecimiento y desarrollo en bebés, dificultades digestivas, mayor riesgo de accidente cerebrovascular, entre otros.

        Además, como cualquier otra medicación pueden llegar a producir dependencia o habituación, por lo que será necesario seguir aumentando la dosis para conseguir el efecto deseado y llegar a sentirnos mejor  ¿Es solución para el problema? ¿Podemos plantearnos como causa de la depresión simplemente un desequilibrio químico? ¿Influyen el ambiente y las circunstancias? ¿Por qué hablamos de placebo y psicoterapia para el tratamiento de la depresión?

       A continuación os presentamos una entrevista a Irving Kirsch, publicada en la revista Infocop, en la que nos muestra su investigación al respecto.


Infocop: ¿Qué le llevó a estudiar los antidepresivos y el efecto placebo?


Irving Kirsch: Siendo aún estudiante de grado de psicología, me quedé fascinado al ver cómo las creencias y expectativas de las personas influían en su experiencia. Estaba convencido de que los efectos de auto-confirmación de las expectativas eran centrales para los efectos de la terapia de comportamiento y fui capaz de confirmarlo empíricamente a través de estudios controlados. Entonces comencé a investigar sobre el efecto placebo. Mi primer metaanálisis sobre los antidepresivos tenía como verdadero objetivo investigar el efecto placebo. Al ver los resultados me sorprendió comprobar el poco efecto que tenía el fármaco (por ejemplo, al comparar las diferencias de suministrar un fármaco y un placebo). No fue hasta ese momento que comencé a centrarme en la investigación sobre la eficacia de los antidepresivos.

Infocop: ¿Podría explicarnos en qué consiste el efecto placebo? ¿Cuál es el hallazgo más sorprendente que han encontrado durante estos años de investigación?

I.K.: El efecto placebo es esa parte de respuesta que se produce al suministrar un fármaco (o frente a cualquier otro tipo de intervención médica) que se debe no a su composición química, sino a sus características psicológicas. El hallazgo más sorprendente en la literatura sobre el placebo es nuestro descubrimiento acerca de que los placebos pueden ser eficaces incluso cuando se le señala al paciente que se le está dando un placebo, siempre y cuando la explicación que se le dé acerca de que se le está suministrando un placebo se haga en un entorno terapéutico cálido.

Infocop: Entonces, ¿son los antidepresivos verdaderamente eficaces? ¿Funcionan realmente y hasta qué punto lo hacen?

I.K.: Como mucho, los antidepresivos tienen un efecto significativo sólo para una minoría de los pacientes con depresión a los que se les prescriben fármacos, un 10-15% de los pacientes con depresión mayor. El resto de pacientes, lo mejor que puede hacer es tomar placebos, ya que producen prácticamente la misma mejoría pero evitan los efectos secundarios y los riesgos sobre la salud que producen los antidepresivos.

Infocop: A la luz de los resultados de tus investigaciones, ¿podría decirse que la causa exclusiva de la depresión sea un desequilibrio químico en el cerebro?

I.K.: Hoy por hoy, la teoría sobre el desequilibrio químico en el cerebro está lo más cerca que una teoría puede estar en la ciencia de ser invalidada por la evidencia. Aquí no me estoy únicamente refiriendo a los resultados de mis investigaciones sino a los que han obtenido otros muchos investigadores. Por poner un ejemplo, las personas con depresión mejoran por igual tanto tomando Estimulantes Selectivos de la Recaptación de la Serotonina –ESRS- (fármacos que disminuyen la serotonina en el cerebro) como tomando Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina –ISRS- (fármacos que se supone aumentan el nivel de serotonina).

SEPCyS: Si hay tantas intervenciones diferentes (medicación, placebo, tratamiento psicológico, deporte, comprar una mascota, etc.), ¿no deberíamos, en primer lugar, cuestionarnos la entidad del diagnóstico? Es decir, si hay un trastorno que puede "curarse" con cualquier cosa que tenga credibilidad, ¿no será que lo que estamos haciendo es manejarnos con pseudo-diagnósticos?

I.K.: Los diagnósticos para los trastornos psicológicos se enfrentan, en general, a problemas. La depresión es una "situación" muy seria que puede que ni siquiera sea una enfermedad como tal. Tal vez se trate de una reacción normal frente a circunstancias de la vida o sea una señal de que la persona necesita cambiar aspectos importantes de su vida.

SEPCyS: ¿Podría considerarse la depresión como un comportamiento adaptativo frente al ambiente actual en el que vivimos –el supuesto mundo desarrollado?

I.K.: Si se utiliza como una señal de que algo no va bien, que pueda conducir a la persona a realizar cambios necesarios en su vida, desde luego puede ser adaptativa. Sin embargo, su alta prevalencia también está asociada a factores externos sobre los que las personas pueden tener poco control. Sabemos, por ejemplo, que la depresión está asociada con dificultades económicas y con discriminación. Prevenir la depresión exige cambios sociales y económicos muy amplios, así como intervenciones individuales como la psicoterapia.

Infocop: ¿Qué implicaciones tienen estos hallazgos tanto para la investigación como para la práctica clínica?


I.K.: Los antidepresivos no deberían ser un tratamiento de elección en la depresión. En su lugar, deberían utilizarse en primer lugar tratamientos como el ejercicio físico y la psicoterapia. Si se hace finalmente necesario utilizar antidepresivos, deberían usarse únicamente como último recurso sólo cuando el resto de tratamientos no hayan funcionado. En lo que respecta a la investigación, deberían ponerse fondos a disposición de la investigación para una mejor evaluación de los tratamientos no farmacológicos dirigidos a la depresión.

viernes, 2 de enero de 2015

Año nuevo, vida nueva.

Con el inicio de un año nuevo tendemos a buscar nuevos propósitos para mejorar nuestra vida


Con el inicio de un nuevo año, sentimos la necesidad de cambiar de vida, mejorarla o ponernos una serie de propósitos, que normalmente se repiten año tras año. Normalmente estos propósitos giran en torno a los mismos temas:dejar de fumar, dieta, deportes, idiomas, cursos… Pero ninguno de los años anteriores hemos cumplido con ninguno de nuestros propósitos, entonces nos los volvemos a proponer para el año siguiente. Y así volvemos a empezar de nuevo.
Solemos hacer estos propósitos tras una época en la que se ha alterado nuestra rutina, y que ya cansados, queremos recuperar. Entonces pensamos en qué queremos llegar a ser y cómo nos gustaría llegar a serlo, que podríamos hacer para conseguirlo. En este momento empezamos a idealizar y a ponernos objetivos sin ser lo suficientemente realistas. Con ello me refiero a que si no hemos hecho nunca deporte, no podemos pretender ir todos los días al gimnasio, debemos empezar por unas horas semanales. Si no nos ponemos metas u objetivos realistas, las probabilidades de abandonar son mayores.

¿Qué debemos hacer para que nuestros propositos de cambio se lleven a cabo?




  • Es importante marcarnos un objetivo. Este objetivo es el que va a determinar nuestra motivación a la hora de realizar o no la conducta. Siempre que encontremos un sentido a lo que estamos haciendo, nuestra motivación aumentará y no tenderemos a abandonar la actividad o aquello que nos hayamos propuesto.
  •  Plantearnos un plan para llevar a cabo y conseguir nuestro objetivo. Debemos tener en cuenta todas las alternativas que podemos seguir para llegar a conseguir ese objetivo. En principio, debemos elegir aquella alternativa que tenga menos costes para nosotros y que nos permita ir consiguiendo poco a poco lo que nos hemos propuesto. Por ejemplo. Si nuestro objetivo es adelgazar, pero nos cuesta muchísimo hacer una dieta, no debemos nunca seguir durante X días un dieta restrictiva, que luego será contraproducente. Lo mejor será combinar algo de deporte con un cambio de hábitos y estilo en la comida. Nos supondrá menor coste que estar pasándolo mal por no poder comer lo que queramos y nos permitirá mantener nuestra conducta durante más tiempo.
  •  Tener en cuenta si el nuevo propósito es por algo que yo quiero conseguir o estoy interesada o si es por algún factor externo. Siempre que la motivación sea interna, tendremos muchas más probabilidades de éxito.
  •  Como todo lo nuevo, al principio el esfuerzo será mayor. A medida que el nuevo propósito lo convertimos en un hábito, nos costará mucho menos. Que nuestro propósito pase a formar parte de nuestra vida como un hábito es importante.
  •  Para no dañar nuestra autoestima debeos tener en cuenta que aunque cumplamos todo lo que nos vayamos proponiendo, quizás nunca alcancemos ese ideal que queríamos conseguir o con el que creemos que nos sentiríamos mejor. Los pequeños cambios son importantes y el ir consiguiéndolos, deberían hacernos sentir mucho mejor, al menos, lo habremos intentado.
  •  Saber que no siempre se consigue el éxito, que siempre hay fallos o recaídas. Pero esto no debe llevarnos  a abandonar. Analizar qué es lo que ha pasado en ese momento puntual y buscar estrategias de afrontamiento son importantes y necesarias para saber cómo actuar de nuevo si la situación de riesgo vuelve a repetirse.
  •  Fijarse objetivos basados en una motivación propia e interna
  •  Hacer un planning por escrito del nuevo objetivo ayuda a la persona a tomar la decisión de realizarla y llevarla a cabo. Además, aumentará la motivación de la persona al ir viendo que va cumpliendo con aquello que se ha propuesto.
  •  Verbalizar en voz alta mediante autoinstrucciones o decírselo a alguien puede ayudarnos también a seguir con nuestra propuesta, ya que existe una especie de compromiso, tanto con nosotros mismos como indirectamente con otra persona.
  • Autoevaluación al final del día o al menos una vez a la semana también es recomendable para analizar cómo me he ido sintiendo a lo largo de la semana al cumplir mis objetivos o identificar qué ha fallado si no lo hemos llevado a cabo.
  •  La constancia es un factor fundamental. Convertir nuestros propósitos en hábitos nos facilitará mucho la tarea.


  • No es necesario esperar al 1 de enero para empezar cualquier tares ni tirar la toallo por no haberlo hecho cuando nos lo propusimos. Nunca es tarde..