viernes, 2 de enero de 2015

Año nuevo, vida nueva.

Con el inicio de un año nuevo tendemos a buscar nuevos propósitos para mejorar nuestra vida


Con el inicio de un nuevo año, sentimos la necesidad de cambiar de vida, mejorarla o ponernos una serie de propósitos, que normalmente se repiten año tras año. Normalmente estos propósitos giran en torno a los mismos temas:dejar de fumar, dieta, deportes, idiomas, cursos… Pero ninguno de los años anteriores hemos cumplido con ninguno de nuestros propósitos, entonces nos los volvemos a proponer para el año siguiente. Y así volvemos a empezar de nuevo.
Solemos hacer estos propósitos tras una época en la que se ha alterado nuestra rutina, y que ya cansados, queremos recuperar. Entonces pensamos en qué queremos llegar a ser y cómo nos gustaría llegar a serlo, que podríamos hacer para conseguirlo. En este momento empezamos a idealizar y a ponernos objetivos sin ser lo suficientemente realistas. Con ello me refiero a que si no hemos hecho nunca deporte, no podemos pretender ir todos los días al gimnasio, debemos empezar por unas horas semanales. Si no nos ponemos metas u objetivos realistas, las probabilidades de abandonar son mayores.

¿Qué debemos hacer para que nuestros propositos de cambio se lleven a cabo?




  • Es importante marcarnos un objetivo. Este objetivo es el que va a determinar nuestra motivación a la hora de realizar o no la conducta. Siempre que encontremos un sentido a lo que estamos haciendo, nuestra motivación aumentará y no tenderemos a abandonar la actividad o aquello que nos hayamos propuesto.
  •  Plantearnos un plan para llevar a cabo y conseguir nuestro objetivo. Debemos tener en cuenta todas las alternativas que podemos seguir para llegar a conseguir ese objetivo. En principio, debemos elegir aquella alternativa que tenga menos costes para nosotros y que nos permita ir consiguiendo poco a poco lo que nos hemos propuesto. Por ejemplo. Si nuestro objetivo es adelgazar, pero nos cuesta muchísimo hacer una dieta, no debemos nunca seguir durante X días un dieta restrictiva, que luego será contraproducente. Lo mejor será combinar algo de deporte con un cambio de hábitos y estilo en la comida. Nos supondrá menor coste que estar pasándolo mal por no poder comer lo que queramos y nos permitirá mantener nuestra conducta durante más tiempo.
  •  Tener en cuenta si el nuevo propósito es por algo que yo quiero conseguir o estoy interesada o si es por algún factor externo. Siempre que la motivación sea interna, tendremos muchas más probabilidades de éxito.
  •  Como todo lo nuevo, al principio el esfuerzo será mayor. A medida que el nuevo propósito lo convertimos en un hábito, nos costará mucho menos. Que nuestro propósito pase a formar parte de nuestra vida como un hábito es importante.
  •  Para no dañar nuestra autoestima debeos tener en cuenta que aunque cumplamos todo lo que nos vayamos proponiendo, quizás nunca alcancemos ese ideal que queríamos conseguir o con el que creemos que nos sentiríamos mejor. Los pequeños cambios son importantes y el ir consiguiéndolos, deberían hacernos sentir mucho mejor, al menos, lo habremos intentado.
  •  Saber que no siempre se consigue el éxito, que siempre hay fallos o recaídas. Pero esto no debe llevarnos  a abandonar. Analizar qué es lo que ha pasado en ese momento puntual y buscar estrategias de afrontamiento son importantes y necesarias para saber cómo actuar de nuevo si la situación de riesgo vuelve a repetirse.
  •  Fijarse objetivos basados en una motivación propia e interna
  •  Hacer un planning por escrito del nuevo objetivo ayuda a la persona a tomar la decisión de realizarla y llevarla a cabo. Además, aumentará la motivación de la persona al ir viendo que va cumpliendo con aquello que se ha propuesto.
  •  Verbalizar en voz alta mediante autoinstrucciones o decírselo a alguien puede ayudarnos también a seguir con nuestra propuesta, ya que existe una especie de compromiso, tanto con nosotros mismos como indirectamente con otra persona.
  • Autoevaluación al final del día o al menos una vez a la semana también es recomendable para analizar cómo me he ido sintiendo a lo largo de la semana al cumplir mis objetivos o identificar qué ha fallado si no lo hemos llevado a cabo.
  •  La constancia es un factor fundamental. Convertir nuestros propósitos en hábitos nos facilitará mucho la tarea.


  • No es necesario esperar al 1 de enero para empezar cualquier tares ni tirar la toallo por no haberlo hecho cuando nos lo propusimos. Nunca es tarde..

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