martes, 2 de junio de 2015

Entrenamiento de habilidades sociales en la infancia

Las habilidades sociales básicas se desarrollan desde pequeños


El entrenamiento en habilidades sociales ayuda a los niños a expresar sus pensamientos,  sentimientos, emociones, preferencias y gustos de manera asertiva. Es importante el desarrollo de estas habilidades desde la infancia, porque va a mejorar su adaptación al mundo social y el aprendizaje de estrategias para desenvolverse en la vida adulta. Además, la adolescencia es una etapa crítica para las personas con bajas habilidades sociales, ya que la comunicación supone mayores exigencias.

Varias investigaciones han encontrado una relación directa entre un buen desarrollo de las habilidades sociales en la infancia con un posterior funcionamiento social, académico y psicológico.

La existencia de bajas habilidades sociales en la infancia tiene también relación directa con otras patologías: ansiedad, depresión, baja autoestima e inseguridad... que pueden aparecer tanto en la edad infantil como en edades más avanzadas. A veces, un mal comportamiento de los niños puede servirnos para darnos cuenta de que algo  pasa. Por ejemplo, un niño con bajas habilidades sociales puede tener dificultades para resolver un conflicto con compañeros de colegio. Si el niño adopta un estilo de comunicación pasivo (no nos cuenta cómo se siente, qué es lo que le pasa, no pregunta cómo debería actuar y ni si quiera actúa), el malestar emocional que le provoca la situación puede reflejarse en casa con agresividad o rabietas constantes.

¿Cuáles son las habilidades sociales básicas?
  • Apego
  • Empatía
  • Asertividad
  • Cooperación
  • Comunicación
  • Autocontrol
  • Comprensión de situaciones
  • Resolución de conflictos
  • Aprender a decir no
  • Saber aceptar y recibir críticas
  • Saber aceptar y hacer halagos 
  • Toma de decisiones

En ocasiones puede ocurrir que el niño/a sea tímido/a y le cueste relacionarse e interactuar con iguales o con un grupo. En este caso las habilidades a entrenar también serán:

  • Escucha activa
  • Iniciar una conversación
  • Mantener una conversación
  • Terminar una conversación

Las habilidades para enfrentarse a situaciones se suelen desarrollar con éxito a lo largo de la infancia y la adolescencia. Las primeras empiezan a desarrollarse en los primeros años de vida, en el momento en el que los niños empiezan a entrar en contacto con iguales.

En resumen, es importante que los niños desde pequeños desarrollen habilidades sociales. Para ello, debemos fomentar la imagen positiva de sí mismos, mejorar la capacidad de escucha y de empatía hacia los demás, animar a los niños a que participen en situaciones sociales sin la necesidad de que estemos presentes, explicarles cuál es la manera de comportarse correctamente en caso de conflicto o por qué se ha producido una situación concreta.
 



jueves, 28 de mayo de 2015

El duelo

La tristeza es una emoción normal en el proceso de duelo


 El duelo es el proceso normal de adaptación a la vida tras la pérdida de una persona querida. Normalmente el duelo se relaciona con la muerte, pero no sólo en esta situación hablamos de duelo. Por ejemplo, al dejar una relación también pasamos por este proceso.

Existen emociones y reacciones emocionales normales en este proceso: tristeza, miedo, pena, angustia, ansiedad, culpa... Uno de los factores más influyentes es la actitud que la persona tome frente al duelo. Si omito, evito, obvio mi dolor, no voy a pasar por un duelo normal, porque sin atravesar el dolor, no se supera el duelo.

Cuando estas emociones se cronifican y la persona no es capaz de seguir adelante sin ese vínculo afectivo, durante un periodo de tiempo prolongado, hablamos de un duelo patológico o complicado.

En muchas ocasiones, el duelo complicado aparece encubierto bajo una serie de síntomas físicos (dolor de pecho, cansancio, opresión en el estómago, disminución del apetito, alteraciones de sueño etc), que son necesarios resolver en primer lugar, antes de pasar a la resolución del proceso de duelo.

Durante el duelo la persona atraviesa una serie de etapas, que pueden le pueden ayudar  a entender en qué momento se encuentra y cuáles son las emociones propias de cada etapa .  Éstas son:
  • Shock.
  • Negación.
  • Ira o cólera.
  • Culpa.
  • Gran tristeza o depresión.
  • Aceptación

Estas etapas no siguen un orden. Puede ser que una persona haya "superado" una etapa, pero en vez de pasar a la siguiente, vuelva a la anterior. Tampoco es necesario pasar por todas las etapas. Por este motivo es necesario ayudar a la persona a tomar un papel activo en este proceso, proponiendo una serie de tareas a las que tiene que enfrentarse:

  • Asumir la realidad de la pérdida: aceptar que la otra persona ya no va a volver. Tomar decisiones como: qué hacer con sus cosas etc.
  • Elaborar el dolor de la pérdida: intentar compensar los sentimientos positivos con los  negativos, recuerdos positivos con recuerdos negativos...
  • Aprender a vivir en el mundo sin la otra persona: adaptaciones externas ( asumir los roles que hasta ahora desempeñaba la otra persona), adaptaciones internas ( ya no soy la esposa de... soy su viuda o su ex pareja). 
  • Recolocación emocional de la otra persona: conceder a la persona que ya no forma parte de nuestra vida su lugar, sin negar sus recuerdos. Aprender a entablar nuevas relaciones, recuperar viejos hábitos y aficiones...


En resumen, el duelo es un proceso normal que sigue a la pérdida de un ser querido y que engloba una serie de reacciones a distintos niveles: cognitivo ( pensamientos, preocupaciones...), fisiológico (síntomas físicos), emocional y conductual (lo que hace la persona). La terapia iría orientada a ayudar a la persona  para que encuentre su bienestar actuando en todos los niveles.