lunes, 15 de febrero de 2016

Algunos factores influyentes en los trastornos de ansiedad

Satisfacer las expectativas de los demás genera ansiedad
 En la mayor parte de las ocasiones nos encontramos que la ansiedad que sufren las personas que pasan por consulta está relacionada con cuestiones asociadas a pensamientos anticipatorios, a distorsiones de la realidad, a una historia de aprendizaje relacionada con la evitación de los problemas o de situaciones, a características de personalidad o a escasas habilidades de comunicación asertiva.
 Albert Ellis, creador de la Terapia Racional Emotiva, consideró que una de las ideas irracionales que contribuye a generar malestar emocional (ansiedad y alteración del ánimo), es la idea: " Debo hacer las cosas bien y merecer la aprobación de los demás por mis actuaciones".

Establecer expectativas muy altas sobre nuestro comportamiento y sobre el comportamiento de los demás, y además valorarnos según se alcancen o no esas expectativas, genera en la persona unos niveles importantes de ansiedad.

 Otro de los factores estresantes que pueden existir es que la persona convierta en obligatorias esas creencias acerca de las expectativas que tienen los demás sobre ella misma.
Por ejemplo, podemos encontrarnos con padres muy exigentes con sus niños a la hora de realizar cualquier tipo de actividad extraescolar (ej: el niño o la niña tiene que saber tocar a la perfección un instrumento, porque vemos que tiene habilidad para ello, y se lo exigimos aún cuando él o ella prefieran cambiar de actividad). Es probable que al final ese niño/a acabe convirtiendo las expectativas que sus padres tienen sobre él/ ella en una obligación, y lejos de convertirse en una actividad que disfruta realizando, se convertirá en una actividad que acabe aborreciendo y en la que el rendimiento será cada vez más bajo, debido a que puede que se haya convertido en un factor estresante.

Siguiendo en la misma línea, cuando una persona se exige tanto a sí misma y se valora por cumplir las expectativas que los demás tienen sobre ella, su modelo de actuación en cuanto a los demás es el mismo, de tal manera que espera que los demás también se comporten según las expectativas que ella tiene. Sobre esta idea Ellis propone una nueva creencia irracional, relacionada con que "los demás deben actuar de manera agradable, considerada y justa". Al no ser una opción racional, la persona acaba teniendo reacciones emocionales relacionadas con la ansiedad (frustración, rabia, ira, angustia e incluso tristeza).

En resumen, la opción más racional pasaría por intentar no guiar nuestro comportamiento en función de las expectativas de los demás ni tampoco esperar que los demás se comporten como a nosotros nos gustaría o como nosotros lo haríamos. Sin embargo, en ocasiones resulta difícil, por lo que debemos ser capaces de establecer expectativas lo más objetivas y realistas posibles en base a las cuales guiaremos nuestro comportamiento.

Saber defender nuestros derechos asertivos y comunicar nuestros pensamientos, necesidades y sentimientos es una estrategia fundamental para no actuar simplemente según las expectativas de los demás y actuar acorde a nuestros propios intereses.



Psicólogos Oviedo. Ansiedad.



martes, 9 de febrero de 2016

Evidencias científicas para la elección del tratamiento psicológico en los trastornos de ansiedad y depresión.




El tratamiento psicológico es la primera opción de tratamiento en trastornos de ansiedad y depresión (NICE)


Cuando hablamos de ansiedad nos referimos a una respuesta adapatativa del organismo, es decir, una respuesta necesaria par la supervivencia de las personas. A la ansiedad se asocian síntomas de conducta ( dificultades para dormir, dificultad para terminar con éxito el trabajo debido a la disminución de la atención , la concentración y la memoria, temblores, inquietud, cambios emocionales, tensión en los músculos del cuerpo, cambios en los hábitos de alimentación, tabaco o alcohol); síntomas emocionales ( tensión, rabia, desasosiego, preocupación constante, dificultades para relajarse, alteración del ánimo); síntomas psicofisiológicos ( dolor de cabeza,tensión muscular, bruxismo, sensación de mareo, sensación de sofoco, dificultad para tragar, dolor de estómago, taquicardias, fatiga, temblores, pérdida de interés por el sexo, pérdida o ganancia de peso, aumento de conductas impulsivas: mayor consumo de tabaco, aumento en el consumo de alcohol...), entre otros.

Nos referimos a ansiedad generalizada cuando ésta no aparece ligada a un motivo o situación concretos sino que se dan una ansiedad y preocupación excesivas ante una amplia gama de situaciones. Resulta difícil para la persona controlar ese estado. La activación constante en la que se encuentra la persona puede producir consecuencias para el organismo (alteraciones físicas, trastornos de ansiedad y otras psicopatologías).

Según el Instituto Nacional de Excelencia para la Salud y la Atención del Reino Unido- National Institute for Health and Care Excellence, NICE), " es recomendable que todas aquellas personas que presenten o tengan sospecha de tener algún trastorno relacionado con la ansiedad, reciban tratamiento psicológico como tratamiento de primera elección, por delante del farmacológico".

De hecho, "las principales guías de práctica clínica basadas en la evidencia científica, tanto internacionales como nacionales ( como la del National Institute for Health and Clinical Excellence - NICE-), recomiendan la Terapia Cognitivo-Conductual como el tratamiento de primera elección para el trastorno depresivo leve y moderado, el trastorno de angustia, el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de ansiedad generalizada y las fobias específicas y consideran a la terapia psicológica como una alternativa más eficaz que los fármacos para el tratamiento de los trastornos de ansiedad y depresión, que a diferencia de éste no genera patologías residuales, y por ello se evita la cronificación del problema. Tampoco presenta efectos secundarios negativos ni a corto, ni a medio ni a largo plazo para las personas" (Revista Infocop).